Perfil de un Bully

¿Cual es el Perfil Psicosocial de un Bully Mexicano-Americano?

Aunque las condiciones adversas en la vida de un niño no excusan el comportamiento inapropiado de un Bully, pueden causar problemas emocionales y de comportamiento que requieren tratamiento como medida preventiva para reducir la probabilidad de intimidación.

 

 

El objetivo era identificar las diferencias en los perfiles psicosociales de los adolescentes que se clasificaban a sí mismos como intimidadores, víctimas o víctimas de intimidación.

Se realizo un estudio transversal en el que se recopilaron datos entre enero de 2009 y enero de 2010 de siete clínicas universitarias en una gran área metropolitana con una población predominantemente México-americana.

Se recopilaron datos sobre la agresión física entre los adolescentes.

Clasificación a sí mismos en los siguientes grupos:

  • No involucrados,
  • Matones,
  • Víctimas
  • Víctimas de matones.

Se determinaron los perfiles psicosociales de los adolescentes en base a sus respuestas y las respuestas de los padres.

Se realizó un análisis de varianza y un análisis de regresión multivariado para comparar los diversos componentes de los perfiles psicosociales de un Bully entre los grupos.

El análisis de las evaluaciones identificó diferencias entre el grupo no involucrado y uno o más de los otros grupos.

No se observaron diferencias significativas entre los grupos de intimidadores, víctimas y víctimas de intimidación.

   Acoso de un Bully

Sin embargo, se encontró diferencias significativas entre los grupos.

Los resultados sugieren que existen problemas emocionales y de comportamiento entre los intimidadores, las víctimas y las víctimas de la intimidación. Por lo tanto, el tratamiento no debe centrarse únicamente en las víctimas de la intimidación; el tratamiento es igualmente importante para los otros grupos intimidadores y víctimas de la intimidación.

Si no se tratan adecuadamente los problemas subyacentes experimentados por los tres grupos de individuos, los problemas de intimidación podrían continuar.

La epidemia de la intimidación de un Bully

Persiste entre los niños y adolescentes a pesar de la inversión sustancial de interés, programas y recursos destinados a erradicarla.

Sólo unos pocos programas tienen un éxito moderado, y su eficacia a menudo se ve desafiada por actos de intimidación nuevos o recurrentes.

Una revisión sistemática de 26 años de programas escolares indicó una reducción del 20 a 23% en la intimidación de un Bully y una reducción del 17 a 20% en la victimización.

Mientras que la mayoría de los esfuerzos preventivos se concentran en programas contra la intimidación de un Bully, podría ser necesario reflexionar la posibilidad de considerar este fenómeno desde una perspectiva psicosocial y conductual. Este enfoque podría revelar las raíces más profundas del problema de un Bully a fin de proporcionar soluciones más eficaces.

Los niños, niñas y adolescentes pueden ser perpetradores o víctimas de intimidación, y algunos niños y niñas encajan en ambos roles (víctimas de intimidación).

Generalmente, desde una perspectiva emocional y de comportamiento, las víctimas experimentan problemas emocionales, los intimidadores experimentan problemas de comportamiento, y las víctimas de intimidación experimentan tanto problemas emocionales como de comportamiento.

Las víctimas de intimidación generalmente son las que experimentan más problemas y tienen el mayor riesgo de resultados adversos.

Aunque no es seguro si la intimidación es una causa o un efecto de los problemas emocionales y de conducta que experimentan los niños, es probable que exista una asociación entre la conducta intimidatoria y dichos problemas; en cuyo caso, las personas involucradas en la intimidación, ya sean víctimas o perpetradores, pueden requerir un tratamiento integral para resolver sus problemas emocionales y de conducta y mejorar sus resultados en relación con los programas de prevención de la intimidación de un Bully.

Por lo tanto, la falta de tratamiento para todas las personas involucradas en actos de intimidación de un Bully puede explicar por qué los resultados de las intervenciones de intimidación son poco claros y difíciles de medir.

Además, el éxito de la intervención de la intimidación está limitado por el hecho de que la intimidación es a menudo recurrente, y cualquier reducción de la intimidación lograda por una intervención es sólo temporal.

Peligros de un Bully

Detectar problemas emocionales y de comportamiento

Detectar problemas emocionales y de comportamiento entre los intimidadores, las víctimas y las víctimas de intimidación es muy difícil, porque los papeles pueden ser intercambiables.

Por ejemplo, el comportamiento agresivo rara vez es un comportamiento espontáneo que aparece sin ninguna conexión con experiencias previas o paralelas que involucren algún tipo de victimización.

Algunos estudios indican que la victimización y la perpetración están interconectadas: los intimidadores son, o han sido, víctimas; y las víctimas son, o serán, intimidadores potenciales.

La evidencia sugiere que las superposiciones entre las diferentes formas de violencia de un Bully, incluso las que parecen no estar relacionadas, son tan profundas que puede ser difícil identificar a las personas que han experimentado, o perpetrado, una sola forma de violencia.

La intimidación puede ser una respuesta a una amplia y variada variedad de diferentes formas de violencia y abuso interpersonal, incluyendo victimización, negligencia, maltrato y otros.

Como resultado de este intercambio de roles, la identificación de problemas puede ser confusa, dependiendo del rol que el niño o adolescente tenga en el momento de responder a una evaluación.

Además, los padres/tutores pueden ver su comportamiento de manera diferente que el niño o adolescente cuando responden a la misma evaluación.

Perspectiva multifactorial

Esta perspectiva multifactorial en la medición de los problemas emocionales y de conducta hace necesario utilizar instrumentos estandarizados más amplios para recopilar información de los niños y los padres sobre los perfiles psicosociales de un Bully,  de los intimidadores, las víctimas, las víctimas de intimidación y las personas no involucradas.

La mayoría de los estudios anteriores que consideraban los problemas psicosociales de un Bully y de comportamiento de los adolescentes identificados como intimidadores, víctimas o víctimas de intimidación recolectaron datos utilizando encuestas a estudiantes, encuestas nacionales, o versiones más cortas de las evaluaciones de detección.

Se buscó ampliar la escasa literatura sobre los perfiles emocionales y conductuales de un Bully, de los adolescentes que se clasificaban a sí mismos como intimidadores, víctimas o intimidadores-víctimas, comparando las respuestas de los adolescentes con las de sus padres.

Conducta de un Bully

Además, se han realizado escasas investigaciones que se centran en los niños que viven en la pobreza, los latinos y otras minorías, lo cual es esencial para planificar las necesidades presentes y futuras de estas poblaciones.

Por lo tanto, este estudio se realizó entre niños y adolescentes de origen mexicano-americano que viven en la pobreza, el mayor subgrupo de niños y adolescentes de esta región. Por último, el acoso, por definición, implica diferentes tipos de agresiones repetidas con la intención de causar daño.

Por lo tanto, el acto de intimidación en sí mismo está sujeto a debate, porque identificar tal acto requiere una evaluación por parte de un individuo externo en lugar de las percepciones de la víctima.

Además, la inclusión de factores como la intención, la provocación, la repetición y el desequilibrio de poder en la definición universal de acoso escolar ha sido controvertida.

 

 

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